Ig Nobel

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Hace un par de meses hice una breve mención a los premios Ig Nobel y dije que algún día le dedicaría más tiempo al tema porque ya sabía algunas cosas y veía que era un tema en el que podía extenderme, pero después de hacer algo de investigación y ver las ceremonias de los últimos cinco años he descubierto que esto puede dar para mucho y que hay mucho más detrás de lo que parece a simple vista. Lo que pensaba que sería una entrada que caería al divertido cajón de curiosidades se ha convertido en una serie indefinida dentro de la categoría de ciencia. Tranquilos, será divertido igualmente, pero también será algo técnico.

Sin más, me parece adecuado empezar este viaje tan improbable dejando lo más clara posible la esencia de los premios y cómo son las ceremonias de entrega de premios, puro ejemplo de esa esencia. ¿En qué otra circunstancia se te plantea la posibilidad de lanzar un avión de papel a un escenario, darle sin querer a un premio Nobel de verdad y que éste te lo lance como respuesta? Todo está totalmente patas arriba, vamos a ello.

La idea de los premios Ig Nobel nació en 1991 como una crítica a aquellos experimentos publicados que no pueden, o no deberían ser, reproducidos. El más relevante en ese aspecto seguramente sea el Ig Nobel de química de 1991 por el persistente descubrimiento de que el agua tiene memoria, causando el resurgimiento masivo de la homeopatía como tratamiento de enfermedades. Además, el mismo hombre ganó el Ig Nobel de química en 1998 por seguir con esa investigación y descubrir que el agua no sólo tiene memoria, sino que además puede transmitir la información a través de líneas telefónicas e Internet. No pretendo desatar un debate sobre la homeopatía, pero al leer el artículo publicado se ve que falla bastante el fundamento científico (de hecho nadie ha logrado repetir el experimento publicado con éxito) y por eso recibió el premio.

Aún así, es erróneo pensar que los Ig Nobel son un premio malo, o unos "anti-Nobel". Nada más lejos de la realidad. El lema actual de los premios Ig Nobel es honrar aquellos logros que al principio hacen reír a la gente y después pensar. Es algo inusual, la mayoría de premios que existen son para el mejor o el peor de todos. Mejor o peor no es relevante para los Ig Nobel. Al final eres tú quien toma la decisión de si el logro es bueno o malo, y tener la posibilidad de pensar y elegir eso es lo que hace estos premios tan especiales.

Muchos de los premios rozan la absurdez absoluta, pero después te das cuenta de que no fue del todo fácil llegar a la conclusión o que incluso resultan más útil de lo que parecía al principio. Por ejemplo, en 2006 se llevó el Ig Nobel de biología un equipo que descubrió que un mosquito portador de malaria es igualmente atraído por el olor del queso Limburger que por el olor de los pies humanos. Pues desde entonces, se han diseñado trampas que usan ese queso como cebo para atrapar mosquitos en algunas partes de África para combatir la malaria, ¡y funciona!

Y de eso trata la ciencia, y creo que los Ig Nobel lo representan mucho mejor que nadie. Es graciosa. Los científicos tratan de dar sentido a cosas que nadie más intentaría dárselo y eso puede ser frustrante, va a ser un camino lleno de errores. Y si no son capaces de reírse de lo que hacen, lo van a pasar mal. Por suerte, por lo general tienen un buen sentido del humor y se hace notar año tras año en la entrega de los premios Ig Nobel.

La ceremonia de los Ig Nobel ocurre cada año a principios de otoño en el teatro Sanders en la Universidad de Harvard. Cada año se entregan 10 premios nuevos en distintas categorías, y los premiados reciben un premio Ig Nobel (cada año ambientado en la temática que haya en la ceremonia), un papel diciendo que han ganado un premio Ig Nobel, que además está firmado por varios premios Nobel, y algún detalle ocasional en referencia a antiguos premios Ig Nobel. Además, al recibir el premio también reciben un apretón de manos de varios laureados con el Nobel, que están presentes durante toda la ceremonia. ¡Todo un honor!

La ceremonia empieza con el público lanzando aviones de papel a una diana humana en el escenario. Después de eso se introduce a toda la gente importante que ha asistido a la ceremonia y se presentan a los ganadores del año. Suben al escenario todos cogidos de una cuerda como si fueran a preescolar y se da el tradicional discurso de bienvenida, en el que una mujer se pone al micrófono y dice "Welcome, welcome."

A partir de ese momento empiezan a repartirse los premios. Cada ganador tiene la oportunidad de dar un breve discurso para dar las gracias o explicar con detalle su investigación, pero como en las primeras ediciones esos discursos se hacían demasiado largos, desde 1999 hay una niña de 8 años (cada año se va cambiando, no es la misma desde hace 15 años) que salta al escenario cuando el ganador se pasa del tiempo que le tocaba y empieza a gritarle "¡Por favor, para! ¡Me aburro!" una y otra vez hasta que se calla. Puede parecer absurdo, pero los organizadores de los Ig Nobel descubrieron con asombro que el método era extremadamente eficaz para evitar largos discursos soporíferos. Algunos intentan combatir a la niña. Algunos simplemente deciden seguir hablando más fuerte, aunque la niña siempre gana en volumen. Una vez vi que la raptaban y la sacaban del escenario y muchísimas veces intentan sobornarla. He visto cómo le daban a la niña caramelos, juguetes, ¡incluso diamantes!, lo juro.

Entre premio y premio van intercalando eventos para amenizar la entrega. Cada año se prepara una mini-ópera relacionada con la temática de la ceremonia con cierto humor (y ciencia, naturalmente). De hecho, cada vez que alguien dice la palabra de la temática, todo el público tiene que gritar eufóricamente. También están las charlas 24/7. Expertos de distintos campos tienen que ser capaces de dar una explicación técnica de un tema en 24 segundos y después dar un resumen que cualquiera pueda entender en 7 palabras. Todo relacionado con la temática de cada año, por supuesto. Otra cosa notable es el concurso para ganar una cita con un premio Nobel. A la entrada al teatro se le da a cada asistente un folleto con el programa, y en sólo uno de ellos hay algo especial que determina el ganador del concurso. No sé hasta qué punto llegará después esa cita, pero sin duda es gracioso ver a los ganadores volverse locos desde el palco y bajar las escaleras corriendo y arrasando con todo para subir al escenario y abrazar a un premio Nobel.

Finalmente llega la excitante conclusión de la ópera, la mujer del mensaje de bienvenida da el discurso de despedida diciendo "Goodbye, goodbye" y, por último, se lanza la siguiente reflexión:

"Si este año no has ganado un premio Ig Nobel, y especialmente si lo has ganado, mejor suerte el año que viene."


Fuerza

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 Eh, Newton. Si tan listo eres,
¿por qué usas la fuerza para resolver tus problemas?


"Historias" 08

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[ALERTA SPOILERS]

Esta entrada pertenece a una serie de entradas que componen un relato que estoy escribiendo. Si tienes interés en leerlo todo desde el principio puedes ir a las etiquetas que hay en la parte derecha y clickar en "Relatos". Ahí tendrás todo en orden inverso, así que tendrás que empezar desde abajo del todo e ir subiendo. Si eres un masoca al que le gusta saber el final antes de empezar la historia o simplemente te divierte mirar letras puedes seguir leyendo bajo tu propia responsabilidad. Gracias.


Todo empezó en un tren.

¡Qué poco me gusta viajar! Se tarda tanto en ir de un sitio a otro. De verdad que me parece una pérdida de tiempo. No te dan más opción que estar sentado y mirar el paisaje por la ventana o conversar con el desconocido que tienes al lado, y en este caso me ha tocado con un raro. Ha estado un buen rato asomándose al pasillo a saber por qué y ahora parece que está durmiendo. ¿Cómo puede dormir en un sitio así?

No paro de darle vueltas a lo de Alba. Hemos sido amigos desde hace tanto tiempo y, sin embargo, últimamente parece todo tan distinto. Siempre me ha parecido algo atractiva, no lo negaré, pero desde hace algún tiempo pienso en ella como algo más que una amiga.

Ojalá fuera tan fácil como decírselo directamente. Tampoco sabría decir si ella siente lo mismo. Es amable conmigo y todo eso, pero por algo somos buenos amigos. Hay suficiente confianza entre nosotros como para contárselo, pero si me rechazara es indudable que sería todo muy incómodo a partir de ese momento, por mucho que digamos lo contrario.

Incluso en un caso más favorable, ¿qué es lo que nos esperaría? Estar juntos un tiempo indefinido, prácticamente haciendo lo mismo que hacemos ahora. Más tarde o más temprano acabaría viniendo a mi casa a vivir juntos y podríamos formar una familia, ya va siendo hora en realidad.

Y si no, si en cualquier momento antes de eso la cosa no funciona, ¿qué? Se acabó. Se habrá echado a perder una genial amistad que quizás no merezca la pena arriesgar. Incluso en el mejor de los casos viviríamos lo suficiente para ver morir al otro y entonces al que quede le atrapará una espiral de soledad en la que deseará irse también para reunirse con el otro.

El amor viene cogido de la mano de la muerte. Para amar algo de verdad hay que estar dispuesto a sufrir por él cuando pierdas aquello que tanto quieres, porque es inevitable perderlo.

No parece haber final feliz con el amor. Por supuesto, todo el desarrollo hasta llegar al final es lo que nos motiva a caer en tan envenenado sentimiento. Al fin y al cabo, la vida no es un viaje sobre el destino final, sino sobre el camino que se sigue para llegar. Por eso merecería la pena intentarlo, aunque pase lo que pase ya sé que no habrá final feliz.

Normal

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Porque, ¿qué es lo normal? Estadística y matemáticamente hablando se podría decir que lo normal en cualquier cosa es aquello que se desvíe de la media menos de una desviación típica. Con eso se podría decir si alguien es normal o no, simplemente hay que coger un atributo (por ejemplo la altura) y compararlo con la media de la población.

Por supuesto, para ser justos habría que compararlo con una población de su mismo sexo y edad aproximada. Puede parecer una tontería, pero sería un error no hacerlo. Imagina una población con 50% mujeres y 50% hombres. En esa población lo estadísticamente normal es tener un pecho y un testículo, lo cual haría que absolutamente nadie fuera normal, a pesar de haber contribuido todos a la estadística.

Entonces ya sabemos cómo comparar nuestra normalidad, pero una variable es poco para sacar conclusiones. Fácilmente se podrían sacar 36 variables que puedan servir para determinar cómo de normal es una persona. Ya he comentado la altura, el peso, el número de amigos que se tiene, las veces que se dicen mentiras, etc...

Resulta que la probabilidad de caer dentro de una desviación estándard para todas esas variables es una entre un millón.
Por lo que ser normal... es algo anormal.
Y, entonces, ser anormal... es lo normal.



Un pequeño bonus ahora que vuestra mente está aturdida después de leer lo de antes. Un adjetivo se denomina homológico cuando se describe a si mismo. Por ejemplo, polisílabo es un adjetivo homológico porque él mismo tiene varias sílabas. De la misma forma, heterológico es un adjetivo que describe lo contrario de lo que es. Por ejemplo, pequeñito se usa para decir que algo es minúsculo, pero el adjetivo en sí no es precisamente pequeñito.
Con esto quiero añadir que normal es un adjetivo homológico, ya que "normal" está entre las 1000 palabras más empleadas, por lo que es una palabra normal.

La Misión

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Por fin volví a casa después de tanto tiempo. Lo primero que hice fue quitarme los zapatos y dejarlos por ahí tirados. Ya podía volver a hacer lo que quisiera. Inmediatamente me metí en la ducha. Ah, ¡cómo echaba de menos sentir la presión del agua como me gusta y saber ya de antemano cómo regular el agua para que esté totalmente a mi gusto! Había pasado más tiempo del que me parecía al principio.

Salí de la ducha, me puse un albornoz y me tiré boca arriba encima de la alfombra del salón, mirando el techo. Todo me daba vueltas todavía. La misión había acabado, de eso no había duda, pero quizás era pronto para decir si había salido bien o mal. Después de todo habíamos tenido que engañar a tanta gente...

Supongo que me asignaron en la misión por mi habilidad para reconocer patrones y mi capacidad de deducción, pero a la hora de tratar con personas es algo distinto. Cuando alguien miente te está dando una pista falsa y sacar conclusiones a partir de ahí es muy peligroso. Seguramente en algún momento habría actuado de forma distinta si hubiera sido consciente de cuándo se decía la verdad y cuándo no, pero es evidente que aún no estoy lo suficientemente entrenado en ese aspecto.

La verdad es que he tenido el placer de conocer a mentes muy brillantes en esta aventura, aunque quizás la que más me ha fascinado es la de mi compañero. Él era el jefe de los dos. Tenía mucha más experiencia que yo y era el que sabía siempre qué hacer de cara al resto de gente. Lo asumí sin ningún problema y me dejé llevar totalmente por lo que él dijera. Para algo era el jefe. De hecho, apuesto a que él si que sabe si la misión ha sido un éxito o un fracaso.

Pero ha sido todo muy extraño. Teniendo en cuenta toda la situación que vivíamos, si había alguien en quien pensaba que podía confiar era precisamente en él. Y, sin embargo, justo al final me ha demostrado que todo el tiempo he estado formando parte del grupo de personas engañadas, como el resto del mundo. Esto me ha chocado por la contradicción que ha supuesto, pero insisto, mis habilidades para detectar las mentiras de la gente son un poco pobres.

Personajes contradictorios los hay a porrones, pero a éste le tenía un respeto especial. Había sido mi guía estos últimos meses, llegué a conocerle bastante. Incluso me hizo prometerle que nos viéramos cuando todo acabara, pasara lo que pasara. De ahí mi sorpresa cuando anoche, en el aeropuerto, se despidió de mí y, con una de sus caras más serias, me dijo que ni se me pasara por la cabeza buscarle.

¿Qué quiso decir eso? Se abre un amplio abanico de posibilidades, algunas más lógicas que otras, aunque poco de todo este asunto tiene mucha lógica en realidad. Suponiendo que todo lo que diga es verdad, la explicación sería que entre los dos sucesos (su promesa y anoche) ha visto algo en mí que le ha hecho cambiar completamente de opinión. Esto puede ser comprensible, pero no he hecho más que seguir sus órdenes en todo momento, así que no sería justo que me juzgue por eso precisamente. También le conozco algo y sé que tiene una buena habilidad para mentir sin que se note, así que no es muy descabellado considerar que en uno de los dos momentos no ha sido sincero. Al menos así se justifica la contradicción. Lo primero sería pensar que no decía la verdad al principio. ¡Maldita sea! Tiene sentido no revelar información tan personal a un desconocido, por mucho que toque trabajar juntos. Le dije dónde vivo y todo, quizás fue un error. Su historia era bastante creíble, pero claro, la tendrá preparada desde hace años. Supongo que ganarse mi confianza de esa manera era clave para el buen funcionamiento de la misión, pero no podía jugarse su seguridad tan a la ligera. Y si no es eso, vamos a la segunda posibilidad: lo que me dijo anoche no iba en serio. Tal vez se dio cuenta de todo lo que sabíamos el uno del otro y ahora mismo lo más prudente por precaución era alejarnos hasta que todo se calme. Entonces lo hizo por protegerme, aunque podía haber sido algo más claro. O quizás era una broma, y sabiendo lo que hago quería ponerme en la situación en la que estoy ahora mismo analizándolo todo para entender el problema, salvo que no tiene solución por ser una broma. Otra opción es que en ningún momento haya sido capaz de decir la verdad. Después de todo por lo que ha pasado no me sorprendería que haya acabado tan enfermo. Pero caray, qué complicado es todo.

Y hasta aquí soy capaz de pensar. Mi trabajo consiste en evaluar todos los posibles escenarios, y él ya se encargaba de tomar decisiones y elegir el más adecuado para actuar, por eso formábamos buen equipo. No me echo nunca atrás al hacer una promesa, y ésta tenía como condición "pase lo que pase", así que la pretendo mantener en pie. Él sabrá lo que está haciendo.

En fin, creo que lo mejor que puedo hacer ahora es precisamente no hacer nada y dejar que todo vaya sucediendo por sí solo. De hecho, ahora mismo me voy a quedar aquí tirado hasta que una fuerza mayor intente levantarme.


Primera botadura

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"Bien, pensé yo, ahora ya puedo enfrentarme tranquilamente con la muerte y la destrucción, y que el demonio se lleve al que se rezague."



Pitch Drop

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Hoy os presento el experimento de laboratorio más largo del mundo, con un récord Guinness que lo certifica. Se conoce como el experimento de la gota de brea o the pitch drop experiment en inglés. La brea es un conjunto de líquidos de muy alta viscosidad que parecen formar un sólido, como ocurre con el bitumen, y el objetivo de este experimento es estudiar el flujo de una de estas mezclas y demostrar que existen sustancias que, a pesar de aparentar sólidas, son capaces de fluir. El asunto es que, precisamente debido a esta elevada viscosidad, las gotas tardan años en formarse.

El experimento comenzó en 1927 en la Universidad de Queensland, en Australia, y lleva continuando desde entonces.


El hombre de la foto es John Mainstone, que ha sido el hombre que durante más tiempo ha cuidado el experimento. En 2005 este hombre y el iniciador del experimento (ya fallecido) recibieron el premio Ig Nobel, que es una parodia de los premios Nobel en la que condecoran logros inusuales o triviales en la investigación científica (algún día le dedicaré más tiempo a hablar de eso).

La foto fue tomada en 1990, dos años después de que cayera la séptima gota.

La octava gota cayó en el año 2000 y permitió a los investigadores estimar el valor de la viscosidad de la mezcla. Resulta ser 230 mil millones más viscosa que el agua.

Y todo esto viene porque la semana pasada, el 24 de abril, la novena gota finalmente cayó del embudo. En realidad hubo jaleo con todo eso, porque el día 17 la gota tocó el contenido del vaso de abajo, pero seguía unida al recipiente de arriba. Entonces el día 24 cambiaron el vaso para vaciarlo y en la maniobra se separó la gota. En todo momento se puede observar el experimento por una webcam, aunque si lo que queréis es ver caer una gota os sugiero esperar hasta 2028 más o menos.

Se calcula que con toda la brea que hay en el embudo el experimento pueda durar por lo menos 100 años más. Esto recuerda lo importante que es tener paciencia y saber esperar a veces para conseguir las cosas.


¡Toma!

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-Disculpe, ¿me puede decir la hora?

-Aah. Pues hace un rato que no lo miro, pero serán las ocho y cuarto.

Cara de insatisfacción total. Sigo caminando y se escucha detrás:

-Disculpe, ¿me puede decir la hora?

-Sí, te lo miro. Son las ocho y cuarto. Casi y veinte.

¡TOMA!

1812

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El gráfico que voy a mostrar es, probablemente, el mejor gráfico jamás hecho. El objetivo de los gráficos es mostrar datos de forma visual para entenderlos mejor y éste aporta mucha información sobre lo que pretende representar.


Como hice en la entrada sobre los husos horarios, podéis pinchar aquí para ver mejor los detalles sobre los que voy a hablar.

Este gráfico fue parido por un ingeniero civil francés que trataba de explicar lo desastrosa que fue la campaña de Napoleón contra Rusia en 1812.

En 1812 el imperio de Napoleón todavía vivía buenos tiempos. Justo acababa de perder la Península Ibérica y la moral empezaba a decaer, pero Napoleón todavía controlaba la mayoría de Europa Central y del Oeste y ninguna potencia europea se atrevía a plantarle cara. Cuando Rusia se retiró del sistema de comercio que mantenía con Napoleón, éste se vio forzado a tomar una decisión.

La Grande Armée era el ejército más grande jamás reunido en toda la historia de Europa hasta la fecha, con aproximadamente 450.000 hombres marchando hacia Moscú, y aquí entra en juego el gráfico. La línea naranja (en el original esta línea es roja) muestra el recorrido que hicieron hasta la ciudad rusa y el grosor de esa línea representa la cantidad de hombres que había en cada momento. Si os fijáis, poco a poco la línea se va haciendo más delgada, mostrando las bajas que sufrió el ejército por el camino.

La estrategia de Napoleón era superar tremendamente en número a los rusos para vencerles. De esta forma habían tenido éxito sus anteriores campañas. Pero el zar Alejandro I sabía eso y preparó una estrategia diferente: En vez de atacar a las tropas francesas, las fuerzas rusas se retiraban cada vez que iban a ser atacadas. Con esto, los rusos atraían a los franceses a las profundidades de Rusia, prolongando la campaña más de lo que Napoleón hubiera planificado.

Además, los franceses llevaban pocos recursos, ya que contaban con saquear las ciudades que encontraran a su paso para reabastecerse. Pero, ante incredulidad de los franceses, los rusos devastaban esas ciudades antes de retirarse, por lo que los franceses no encontraban nada con lo que sobrevivir.

Por eso, a medida que se acercan a Moscú en el gráfico, la línea que representa la magnitud del ejército de Napoleón va encogiéndose, aunque no libraran ninguna batalla. Las ramificaciones que hay son simplemente soldados que se retiraron de la campaña a mitad. Los franceses morían de hambre por el camino. Algunos aprovechaban las paradas para ir a cazar, pero eran encontrados por los rusos y asesinados. La única batalla que libraron franceses y rusos está representada en la última disminución de la línea gruesa antes de llegar a Moscú, la batalla de Borodinó.

Fue una batalla muy violenta y dejó 27.000 bajas en las fuerzas francesas, aunque ellos obtuvieron la victoria y les dejó el camino totalmente despejado hasta Moscú. Sin embargo, de los 450.000 hombres que había reunidos al principio, sólo llegaron a Moscú 100.000.

En aquel momento la capital política de Rusia era San Petersburgo, pero Moscú era más la capital espiritual y por eso Napoleón decidió ir allí desde el principio. Sin embargo, al llegar los franceses se encontraron con una ciudad fantasma que había sido completamente desalojada y prendida fuego. Napoleón vio que tácticamente no le servía de nada una ciudad en ruinas, y menos con el invierno tan cerca, y dio la orden de retirada y vuelta a casa.

A partir de este punto el gráfico muestra el recorrido de la Grande Armée (al menos de lo que quedaba) con la línea negra mostrando otra vez el número de hombres con el grosor, pero ahora se añade en la parte de abajo información sobre el invierno, poniendo temperatura y fecha a las etapas por las que pasaban. Fue un invierno duro, llegando a -30ºC en un punto.

Claramente se ve cómo la línea negra va haciéndose cada vez más fina. Ridículamente fina comparada a la línea naranja de partida. En un punto una parte de los hombres que se retiraron en el viaje de ida se encuentran con los que vuelven a casa y se unen a ellos, pero su destino no era muy favorable, ya que poco después hubo muchas bajas al intentar cruzar un río. Al final únicamente 10.000 hombres regresaron al punto de partida.

Este no fue el fin del imperio de Napoleón, pero sí marcó un punto de inflexión para el declive de los próximos años.

Pero lo importante de todo esto no era la historia, sino el gráfico. Como veis, contiene mucha información para explicar lo que pretendía, el fracaso de la campaña contra Rusia, y complementa muy bien la historia que hay detrás. Su complejidad también reside en que es un gráfico que muestra 6 variables distintas:

-Tamaño del ejército francés, determinado por el grosor de la línea en cada momento y ayudado por números a lo largo del camino.

-Localización del ejército en una superficie bidimensional. Eje X y eje Y cuentan como dos variables distintas.

-Dirección del movimiento del ejército. Naranja (rojo en el original) hacia Moscú, negro vuelta a casa.

-La temperatura a lo largo de toda la retirada desde Moscú.

-El tiempo a lo largo de la retirada, mostrado con la fecha junto a la temperatura.

Por eso se dice que seguramente ese sea el mejor gráfico jamás concebido.


"Historias" 07

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Nada.

La estación meteorológica marcaba ya las 19:35. No había nada que hacer. Fuera lo que fuera nos lo habíamos perdido. Gina debió notar que había dejado de buscar.

-¿Qué hacemos ahora?

Buena pregunta. Desde que bajé del tren no había pensado en otra cosa que no estuviera relacionada con este asunto y, ahora que había terminado, tocaba improvisar. Pero, ¿qué pudo haber ido mal? ¿La temperatura no era la que tocaba? ¿Confié demasiado en los conocimientos de Gina sobre la ciudad? ¿"Torre Arena" es en realidad un código interno para cualquier otra cosa? No merecía la pena seguir dándole vueltas, Gina esperaba una respuesta y mi estómago se la dio:

-Pues no sería mala idea buscar un sitio para cenar.

De forma conveniente el mirador estaba plagado de restaurantes y, con el sol desapareciendo por el horizonte, estaban empezando a ser ocupados. A Gina le pareció buena idea y dimos una vuelta más al mirador para elegir. Sería ya como la quinta o la sexta vez que lo rodeábamos, pero no importa las veces que se observe algo si no se sabe realmente qué hay que mirar.

Finalmente optamos por un italiano y al entrar me di cuenta de que todavía iba paseando mi maleta por ahí. Menos mal que había previsto que la tendría que pasear bastante.

-Bueno, Jeff. Cuéntame algo de ti.

Ya estábamos servidos y la conversación entraba en terrenos personales.

-Bien. En realidad no es Jeff, oficialmente soy Jueff. -Saqué mi pasaporte para corroborar la historia. Le pareció bastante interesante. -Hubo algún error en el registro, alguien no entendería bien la letra de mi padre y se quedó así. Por supuesto, todo el mundo me conoce como Jeff porque me presento de esa forma.
-Vaya. ¿Y a qué te dedicas? ¿Qué hace Jueff Lems para ganarse el pan? -Usó un tono bastante juguetón en esa pregunta.
-Espero no acabar arrepintiéndome de haberte contado eso, no vale abusar ahora. Me dedico a escribir. Cuento historias. Toda historia tiene su moraleja, una lección que aprender. Mi objetivo es que la gente que lea mis historias sienta que estuvo allí y vivió todo lo que cuento. Entonces se llevan la lección sin pasar por todas las desventuras por las que tiene que pasar el protagonista. A veces esa lección no se entiende o se interpreta de un modo distinto. Me da completamente igual. Me conformo con que se disfrute de la historia y despierte algo dentro de quien la lee. Me gusta verme como un trobador moderno.
-Guau. No había conocido nunca a un escritor. ¿Has escrito algo que pueda haber leído?
-Hmm, me sorprendería. Tampoco soy demasiado conocido. ¿Te suena El Sintisíndrome?
-No.
-Creo que es lo más popular que tengo, aunque no es mi historia favorita.
-Entonces todo esto... el hombre del maletín, el código secreto... ¡deberá ser como en una de tus historias! O al menos como una de esas historias de detectives, de agentes secretos. ¡Como James Bond! Y yo sería en este caso la chica Bond de turno a la que tienes que proteger.
-Jajaja. A mi más bien me recuerda a la escena de El Caso Slevin en la que dicen que toda esa situación bien podría ser una historia de James Bond. Aunque, si te soy sincero, llevo un rato pensando en la escena de Pulp Fiction en la que John Travolta y Uma Thurman cenan en un restaurante.
-¿Así que es una cita?
-Bueno, si fuera Vincent Vega lo negaría rotundamente. Sabe que su vida corre peligro si de verdad lo fuera.
-Jajajaja. Pero tu vida no corre peligro.
-Nunca se sabe lo que se puede encontrar cuando buscas historias nuevas.

Después de pagar volvimos a su casa andando y hablando por el camino. El vino que había bebido y la vívida conversación hicieron que no estuviera muy atento a la ruta que seguíamos, no sé si sería capaz de volver a hacerla por mi cuenta. Todo iba bien. Contra todo pronóstico había encontrado un sitio donde pasar la noche, y además en buena compañía. Finalmente llegamos a su apartamento.

-Espera un momento. Entonces, en la portada de tus libros... ¿Pones Jeff o Jueff?
-En mis libros firmo como J. Lems.

Soltó una carcajada mientras abría la puerta y me besó.